viernes, 1 de mayo de 2015

Atletismo y doping


Hoy me saldrá un post largo y sin fotos. Pido perdón de antemano

El caso es que esta semana, el mundo del atletismo (sobre todo el leonés y el burgalés) se ha visto sacudido por la denuncia de tráfico de sustancias dopantes contra el prestigioso entrenador José Enrique Villacorta, y los atletas Daniel Arce y Sebas Martos. Según pasan los días, parece que la denuncia carece de todo fundamento. Así lo espero, aunque la imagen de estos tres deportistas ha sido dañada de manera irreversible.

Pero yo no quiero escribir sobre este caso concreto, sino compartir unas reflexiones personales que llevo años madurando.

¿Por qué nos repudia el dopaje? Mis dos hijas son atletas y quiero que ganen. Tampoco me preocupa que no lo consigan, siempre y cuando compitan echando toda la carne en el asador... y con limpieza. Esa creo que es la clave, la... digamos "limpieza". Y quien usa "pociones mágicas" se aparta de ese valor ético del deporte. Nos engaña y nos sentimos estafados. No era ese gran corredor que creíamos porque sus éxitos no eran solo fruto del esfuerzo y el coraje. 

Sin embargo, me gustaría aportar un poquito de perspectiva ¿Qué pasa con ese delantero que se tira en el área de manera clamorosa al sentir el aliento del defensa rival en su cogote? desde mi punto de vista es un estafador que busca el penalti injusto que le dé el triunfo a su equipo. No se ve capaz y trampea. Jamás he oído a nadie que pida con vehemencia que  la reiteración en estas acciones totalmente antideportivas -este doping teatral-- se castigue con la suspensión temporal del piscinero ¿Cuál es la diferencia entre inyectarse o engañar al arbitro para lograr un éxito que se escapa de nuestras verdaderas posibilidades?

Mira que he visto carreras y competiciones de atletismo. No recuerdo ni un solo atleta que haga teatro; entre otras cosas, porque no le serviría de nada y sería el hazmerreir del estadio ¿Qué quiero decir con esto? Pues que debemos ir a la raiz de la cuestión, y perseguir la trampa, no solo determinados tipos de trampas. Pero sigamos.

Imagínate que eres un muy buen atleta. Que has decidido cambiar de ciudad para perseguir tu sueño. Que consigues progresar y participar en los Europeos. Has ganado una beca deportiva. Disfrutas con los entrenamientos y pagas el precio que corresponde con sudor en los campos y en las pistas. Ponte en el papel. Pero un buen día, no llegas a la mínima para los Juegos, o tienes un bache y sabes que perderás la beca. Y alguien te propone una solución. Nadie se va dar cuenta. Total, si lo hace todo el mundo. Y así, hasta que cedes ¿Por qué a ti se te aplica una vara de medir inmensamente más severa que al futbolista admirado de los chorrocientos millones?

Si has llegado hasta aquí, mi sincero agradecimiento: ya queda poco.

Puesto que eliminar todas las trampas es imposible ¿tendríamos que hacer también la vista gorda con el dopaje? Hay quien defiende esta posición. Al fin y al cabo, es el cuerpo del propio deportista el que sufrirá los daños. Yo estoy radicalmente en contra. Respeto a quienes disfrutan con el espectáculo de super-hombres-mujeres quimiodependientes pero yo, yo me bajo en la próxima. Y vuelvo a las raíces.

Porque creo sinceramente que si defiendes la competencia leal, si buscas la satisfacción en el camino y no solo en la meta, si favoreces el conjunto de una trayectoria de esfuerzo y no solo el resultado de un día, si todo esto empiezas a hacerlo con los chupetines y lo mantienes con la élite, si no mides por medallas... seguro que no acabarás totalmente con el dopaje, pero, haz la prueba y espera ;-)

4 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo con usted Don Francisco ,Esta mañana me he encontrado a Arce entrenando en las pistas . como no sabia que decirle, solamente un apretón de manos y un ....Sobran las palabras.

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    1. Abel
      Gracias por pasarte por aquí y dejar tu huella ;-)

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  2. Estoy totalmente de acuerdo contigo. El problema del dopaje en deportes como el atletismo y el ciclismo no es defendible ni justificable pero, como bien comentas, al atleta o al ciclista se le demoniza y al futbolista que hace un piscinazo y engaña al árbitro se le ríe su habilidad para el engaño.

    Por cierto, no sabes la de atletas –entre los que me incluyo– que te están eternamente agradecidos por la labor que haces en este blog.

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    1. Raúl
      Gracias por pasarte por aquí, por tu comentario, y por tu agradecimiento ;-)

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